viernes, 8 de marzo de 2013

Padre coraje y rockero

Mikel Rentería y su mujer Mentxu sufrieron hace 5 años la peor pesadilla para cualquier padre, un hijo abocado a la muerte. La adrenoleucodistrofia, una enfermedad extraña y misteriosa, golpeaba fulminantemente a su hijo Jontxu. Los diagnósticos pronosticaban dos años de vida, justo para alcanzar los 8.
“De la noche a la mañana pasó de ser un niño normal a no tener ninguna esperanza, fue un espanto”, recuerda. Este vizcaino cogió su fusil, su antigua guitarra eléctrica, y canalizó su rabia y frustración a través del rock. Nacía de esta forma WOP, The Walk on Project Band, el primer grupo rockero de vocación solidaria.
La determinación y la lucha de la familia salvaron al pequeño Jontxu. Su hermana pequeña, María, fue el pasaporte a la vida con el trasplante de la médula ósea, una operación incierta, “a vida o muerte”. Los daños han sido severos para Jontxu, muy mermado en su movilidad y comunicación, pero el deterioro se ha frenado. “Es un crack, nos transmite todo con una sonrisa. Cada día nos da muchas lecciones”, señala.
Mikel sigue en la carretera, y con ánimos quijotescos, dispuesto a luchar contra las enfermedades degenerativas relacionadas con la de su hijo entre las que se encuentran el alzheimer. “Encontrar una terapia es absolutamente factible, aunque la empresa es mayúscula”, señala.
En este camino, la música se mantiene como un apoyo indispensable para este ingeniero de telecomunicaciones. “Es terapéutica, te permite sacar lo que llevas dentro”, señala. Mikel recuperó la banda de sus tiempos universitarios, Los largos -”no fuimos originales, éramos todos altos”-, para recaudar fondos desde el escenario.



A la renacida banda seguramente le falta el factor buenorro o la química malote para echar a volar, pero os puedo asegurar que suenan muy bien y que se ganan honestamente cada euro de la entrada al concierto. De hecho, se ha hecho un hueco en el panorama musical con un rock dinámico que bebe en las esencias de la Velvet o del REM de los orígenes. El grupo desembarcará la próxima semana en Austin en The South by Southwest, uno de los principales festivales urbanos del planeta.
Sin embargo, Mikel no deja de lado la lucha contra las enfermedades degenerativas. “La música es un instrumento, un canal para lanzar un mensaje”, señala. Los discos y los conciertos se aprovechan para recaudar fondos para la investigación médica relacionada con las células madre. “Somos una empresa que en vez de tener dividendos emplea el beneficio para proyectos de I+D”, señala.
Como asociación, WOP ya financia con 160.000 euros dos proyectos del instituto Biomédico de Bellvitge de la Universidad de Barcelona en colaboración con la Universidad de Cambridge y del Instituto de Neurociencias de Alicante.