martes, 6 de noviembre de 2012

El mayor hito de la humanidad....el nacimiento


Estos días en los que todavía perviven los ecos del salto estratosférico de Felix Baumgartne no puedo evitar recordar la hazaña de Neil Armstrong cuando pisaba por primera vez la luna. Su mítica frase, "este es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad", pasó a la posteridad en los libros de historia.
Todos nos acordamos de este acontecimiento celebrado como una gesta legendaria.
            Sin embargo, la humanidad sobrevive con las hazañas anónimas de todos los moradores de hoy y de ayer de este entrañable planeta azul. La gran expedición, la primera y la definitiva, surge de un vientre humano desde el que emerge la vida. El pequeño ser protagoniza la mayor gesta de la historia con su tránsito al mundo exterior.
El bebé abandona el calor y el abrigo para lanzarse a una realidad incierta amenazado por un entorno hostil, frío, ruidoso y cegadoramente luminoso. En este tránsito se corta además el vínculo directo con la madre, que le nutría de alimentación constante.
No es de extrañar que la primera reacción del recién llegado sea en la mayoría de los casos un lloro angustioso. Expulsado del paraíso a golpe de riñón, no experimentará semejante vértigo en lo que le resta de existencia.


Afortunadamente, la naturaleza es sabia para colmarnos de instinto y cegarnos la conciencia porque si no más de uno se atrincheraba y en los paritarios tendrían que llamar a los GEOS. Las comadronas con megáfono en mano, "salga de una vez, está rodeado", y la criatura, "que no, que no que de aquí no me saca ni dios". Vale, el útero se quedaba pequeño pero no está nada mal tener todas las necesidades satisfechas.
Tras estas reflexiones veo de otra forma a todas las personas anodinas que no han experimentado conscientemente con el cosquilleo de la adrenalina. Ellas no lo saben, pero en su momento dejaron al célebre astronauta en pañales, nunca mejor dicho. Ahí asoma Prudencio Cauto Orondamente Pausado ignorante de su pasado de héroe.
Como podía sospecharlo él (o ella, que tanto da), que acude a todos los sitios media hora antes, "no vaya a ser", conduce 15 kilómetros por debajo del límite de velocidad, "por si acaso", y que no conoce los placeres ni de la mesa ni de la noche, "el colesterol es muy malo". Un día remoto Pruden, sí Pruden Cauto, fue el mayor expedicionario de todos los tiempos y abrazo la aventura de la vida, un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad.....